Después de mucho tiempo de tener el corazón aprisionado y poner muros a todo aquel cuánto mostraba el mínimo interés, sin importar la intenciones, me permití dejarme llevar y en medio de ese pensar que fluía, al final no flui y la cagué.

En la cuestión de las relaciones en pareja, el camino no ha sido benevolente, he sufrido toda clase de desengaños, malos tratos, tachada de inadecuada y hasta violación, cosa de la cuál nunca he hablado con nadie. Sin embargo, por muchos años, seguía insistiendo e insistiendo en dar el corazón, esperando encontrar finalmente una persona adecuada, o esa es la idea que te meten en la cabeza. Y como en todo llegas a un punto de quiebre, en que dices basta.

Por lo tanto, he pasado mi tiempo escrudrillando en mi interior queriendo hallar la razón de porque eso es lo que atraía a mi vida y cerrándome para evitar repetir cualquier ciclo. He pasado mi tiempo concentrada (u ocupada) en mi vida profesional para así evitarme buscar y mantener mi foco en sanar todo aquello que habita en mí y hace poco, muy poco me enseñaron que tengo heridas que faltan sanar.

Me deje conquistar por una sonrisa, y ese hermoso juego del coqueteo que tanto me gusta, cuyo filin no había sentido con nadie más durante los últimos cuatro años, por ponerle el número de la última relación que termine, no obstante creo que ya no tengo memoria de hace cuanto. La cuestión es que por una razón, que a la final es lo que menos importa, me quise dar la oportunidad de empezar a conocer un ser bonito que la vida me puso en el camino. Empecé a sonreír como una enamorada cada vez que veía llegar su mensaje, esa de la cual no puedes disimular tu emoción.  ¿Y nuestro primer beso? fue mágico. El verlo allí frente a mí, mirándome con un cariño que hace mucho no experimentada para luego suavemente bajar mi tapabocas (que la Pandemia no nos quite el romance) y darme un beso que me estremeció hasta la última célula, es algo que siempre voy a recordar. Creo que hasta un par de amigos cercanos a los que les conté lo que me sucedía estaban felices por mí, porque no me habían visto tan decidida por alguien.

Somos diferentes, muy diferentes, pero me excitaba el poder tener conversaciones largas sobre la cama y escuchar todas sus posibles historias sobre futbol, rock y Cerati, me excitaba el sentarme a tener discusiones de porque el café instantáneo no era el mejor. Pero también somos iguales, dos seres con sus propios procesos de sanación con el querer bonito. Pero todo no es perfecto.

Como lo mencione arriba, me enseñaron que tengo heridas que me faltan sanar, pues aunque en mis fotos llegues a ver una mujer fuerte, decidida y aparentemente cuerda, tengo mis inseguridades y aún debo tratar procesos de depresión y auto saboteó, por ejemplo estoy teniendo un problema grave con mi tiroides, generando un desorden hormonal que no me ha permitido bajar el peso que necesito y el cambio en mi cuerpo me ha generado una falta de sentirme bien con mi cuerpo. Pero volviendo a mi relato inicial, pensé que ya había aprendido a controlar mis sentimientos, y simplemente era una supernova contenida que al momento de dejar salir eso bonito que puedo ocultar en mi corazón, una esquirla de mis inseguridades lo lastimo.

Una inseguridad oculta en lo que en su momento, sin pensar, era para mí una broma, lo lastimo y lo olvide por completo en ese instante. Me ensimisme tanto en lo que yo estaba sintiendo que no pensé en respirar y darle un respiro. Fui egoísta. Olvide que como yo es una persona perfectamente rota y con belleza, que necesita ser tratado con esos mismos guantes de seda y amabilidad con los que yo quiero que me traten. Falte a mi inquebrantable ley de no hacer a nadie lo que no me gusta que me hagan a mí y fracturé aquello lindo, bonito que él estaba sintiendo por mí y realmente lo lamento mucho.

Ahora no… tengo un cierre para esta historia. Me sentí tan atorada con tantas cosas aprisionadas en mi pecho que simplemente tenía que escribir.

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